8 de marzo… ¿celebramos?

La mujer profesional, trabajadora y con hijos es el eslabón más débil de nuestra sociedad, me dice un amigo antropólogo. Y tiene toda la razón. Nos llaman la “mujer-sándwich”; algunas somos, además, reconocidas como “cuidadoras”, pues tenemos encima la doble responsabilidad de atender por una parte a nuestros padres envejecidos, quizás jubilados, y por otra a nuestros hijos, quienes aún transitan por la infancia, la adolescencia o la juventud -por tanto, estudian y son completamente dependientes. Por demás, la mujer profesional generalmente está sola, pues su nivel cultural y las capacidades que con tanto esfuerzo y ejercicio de su inteligencia ha desarrollado, le impiden soportar desmanes y humillaciones machistas a las que el común de la sociedad está acostumbrada: infidelidades, griterías, maltratos, abusos. Entonces los costos de la ganancia espiritual se cobran a la salud personal, al no haber pareja que comparta –y no sólo que ayude, como incorrectamente se dice.
Por lo general, no resultamos vanguardias ni apenas destacadas en nuestros empleos (cuando no nos ausentamos por alguna consulta médica o escolar de los hijos, es por nuestros padres o por una misma). Por esa causa tampoco somos estimuladas a través del salario, estimulación que permite sobrevivir con decencia el mes, pues el salario básico se evapora en un par de visitas al agromercado.
Conozco mujeres de 35 a 55 años –las edades más críticas- que no ganan más que como técnico medio (unos 15 dólares al mes aproximadamente) y llevan sobre sus hombros todo el peso de una familia. ¿Qué hacer? ¿Buscar contratos particulares extras y pagar impuestos altísimos? ¿Y cuándo descansar? Para nosotras, el llamado “tiempo libre” no existe.
La Federación de Mujeres Cubanas ha tratado de subvertir esta situación gestionando pensiones y ayudas por medio de la Seguridad Social, incluso para mujeres netamente “cuidadoras” que no pueden incorporarse al trabajo en absoluto por tener familiares muy enfermos, postrados, inhabilitados. Pero nuestra añeja burocracia y la corrupción entre otros problemas, se encargan de ralentar o impedir estos procesos, y seguimos siendo las más perjudicadas de la sociedad.

Anuncios

Las enseñanzas del cólera

Durante mi infancia y mi adolescencia, cuando estudiaba en seminternados y becas – años ochentas del pasado siglo 20-, tuve que hacer autoservicio en varias oportunidades, o lo que es lo mismo, ayudar en la cocina y en el comedor escolar. Repetidas veces me tocó fregar. A muchos no les gustaba pues siempre había un fregadero con una pila o llave de agua hirviendo, donde se restregaban con detergente y luego se enjuagaban las bandejas de aluminio, después de quitárseles los restos de comida. También antes de ingerir alimentos nos podíamos lavar las manos, y después de hacerlo, los dientes. Pero no sólo la higiene reinaba en las escuelas o centros laborales: en el baño de cualquier cine podíamos encontrar un pequeño jabón en los lavabos.
El Período Especial, nombre de la etapa de crisis causada por la caída del campo socialista, nos dejó a inicios de los noventas con una notable escasez de jabón, detergente y otros artículos de limpieza. La higiene se resquebrajó entre los cubanos, quienes siempre fuimos tan jactanciosos de nuestra pulcritud. El problema se extendió, no sólo debido a la influencia del bloqueo externo, sino a la corrupción interna, pues, como se dice en buen cubano: los artículos de limpieza e higiene son aún “material bélico”: caros en las tiendas y escasos por momentos, por lo que “desaparecen” de los almacenes de cualquier escuela o centro de trabajo con relativa facilidad. Con la excusa de que “lo que no mata, engorda”, “de algo se tiene que morir uno” y otras sandeces populacheras de ese tipo, mezcla de ignorancia y desidia, los aprovechados intentaban calmar los reclamos de los “exagerados”, quienes pretendíamos apenas una vida más sana.
Por eso a muchos no nos resultó extraño, aunque sí alarmante, el brote de cólera en nuestra capital a inicios de este año, luego del detectado en Oriente a mediados del 2012, causado por esa bacteria danzante, la que vibra –de ahí su nombre, Vibrión- y que puede llevar a la muerte a cualquier ser humano en menos de 24 horas, sin tratamiento. Fácilmente visible al microscopio, fue detectada muy a tiempo y tratada con potentes y certeros antibióticos, y lo más importante: se ha comenzado a concientizar nuevamente la urgente necesidad de la higiene. Jabones, cloro, detergentes… ¡agua! han reaparecido en centros de enseñanza de todos los niveles y centros laborales de todo tipo, bajo la presión de las autoridades sanitarias. Y las madres y los padres preocupados –“extremistas”, nos llaman algunos- volvemos a ser felices pues nuestros hijos ahora son obligados por sus maestros a lavarse las manos antes de entrar a la escuela, de merendar y de almorzar; y a beber agua hervida. Y se vela por la limpieza constante de los servicios sanitarios. Comportamientos que debieran volver a ser cotidianos y no excepcionales.
Ojalá, por el bien de todos, estas sanas y necesarias medidas se mantengan como costumbre, mediando la vigilancia sostenida de las instituciones encargadas de la salud en nuestro país, aunque logremos dejar atrás exitosamente los tiempos del cólera.

Nuevas de un médico cubano: el doctor Roberto Cañete.

Como pez en el agua: Cañete en el laboratorio.
Como pez en el agua: Cañete en el laboratorio.

Además de buen padre, es buen pediatra. Siempre presto a atender a sus pacientes, siempre deseoso de averiguar las causas de sus males, le encontramos en el Instituto de Gastroenterología de La Habana cada semana, donde labora como Parasitólogo adjunto. Como ya le conocemos, es Médico Especialista de Primero y Segundo Grados en Microbiología, del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología de Matanzas.

Se graduó en 1997 de Doctor en Medicina en la Facultad de Ciencias Médicas “Dr. Ernesto Che Guevara de La Serna”,  de su natal Pinar del Río, y recibió entrenamiento de postgrado y especialización en el Instituto de Medicina Tropical “Pedro Kourí” y en el propio Instituto de Gastroenterología, ambos en la capital. En el Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología de Matanzas, ha realizado diplomados en Dirección y Promoción de Salud y en el 2009 logró el Doctorado en el Instituto Superior de Ciencias Médicas “Victoria de Girón” de La Habana, Cuba. Lee el resto de esta entrada »

Felicitaciones para Elisa en su cumpleaños 28.

¡Feliz Cunpleaños, Elisa!

¡Feliz Cunpleaños, Elisa!

Para una madre, la vida y la salud de los hijos está por encima de cualquier otra prioridad. No importan los obstáculos que el tiempo y las circunstancias le propongan, muchas veces ella dispone y apuesta siempre por el futuro y la esperanza. Lee el resto de esta entrada »

Almanaque del 2012 de Acualina para el cuarto de los niños.

Almanaque 2012 Acualina (pared)

Almanaque 2012 Acualina (pared)

Nuestra muy querida y fiel amiga Angelita Corvea nos felicita a todos en esta parte azul y nos invita a descargar el Almanaque de Acualina por el Nuevo Año 2012 para todos los niños que deseen tenerlo en la pared de su cuarto. Ella nos envía además, muy amablemente, el número telefónico del Acuario Nacional para esa madre que deseaba un tratamiento de delfinoterapia para su hija. La gestión, supongo, debe ser personal. Por favor, que llame al 203 6001 al 06, precedido por el código de Cuba o que acceda al sitio mismo del lugar aquí. Muchas gracias, Angelita, por tu gesto, y los más grandes deseos de salud, amorbienestar para el Nuevo Año. Te queremos.

Día del Médico: un café para el doctor.

De la tradición médica en Cuba: Monumento en la Necrópolis de Colón a los Ocho Estudiantes de Medicina.

De la tradición médica en Cuba: Monumento en la Necrópolis de Colón a los Ocho Estudiantes de Medicina, crimen del colonialismo español.

Cuando vamos al médico, siempre tratamos de llevarle algo, aunque sea un pomito de café recién colado o un refresco. Los doctores cubanos generalmente son muy sacrificados, terminan guardias y van para consulta, así sin dormir, pues además de atender sus deberes, cubren a los pacientes de sus colegas que se encuentran cumpliendo misión en otros países.

La Médico de Familia de mi zona una vez tuvo a su cargo ¡cinco! consultorios llenos de pacientes. Estaba flaca que no se veía, y tenía los nervios disparados, pues vive sola con su hijo de edad escolar. Es una mujer arriesgada y muy profesional, que nunca dice NO a su sagrado juramento hipocrático, y se toma los casos de sus pacientes cual si fueran familiares. La gente no tiene mucha consideración con ella: van a tocarle a la puerta a las doce de la noche para saber qué le dio un análisis,  o la interceptan el domingo en la cola del pan, en vez de esperar a la consulta, como debe hacerse. Lee el resto de esta entrada »

Hospital Pediátrico de Centro Habana: un lugar donde sobran corazones.

Sobran corazones como este...

Sobran corazones como este...

Ana encontró a su niño de cinco años con fiebre, al salir del Círculo Infantil ese viernes. No era muy alta pero sus grandes ojeras y la dificultad para respirar le hicieron llevarlo al Cuerpo de Guardia del Hospital de su municipio, pensando quizás en un primer ataque de asma.

-Nada, mamá, no se preocupe, es una virosis, déle mucho agua y duralgina cada 8 horas. Si sigue así, venga mañana.- le dijo una sonriente doctora, sin hacer mucho caso del estado general del niño y de la alarma de la madre.

El sábado fue otro tanto, esta vez con otro médico. La madre pidió una placa pero a juicio del galeno, no hacía falta. Lee el resto de esta entrada »