“Chari en el balcón”: emotiva referencia teatral a la relación entre padres e hijos adolescentes.

Hoy jueves fue la última función –por el momento- de “Chari en el balcón”, una obra perruna donde se ve reflejada alegóricamente el conflicto humano entre los límites de la libertad de los hijos adolescente y la permisividad de los padres.
La falta de confianza de una madre-dueña en su cachorrita-hija, la vigilancia constante, más el encierro posterior, hacen que la perrita huya con su enamorado y vuelva con tres hijos, pasado el tiempo. Un tiempo donde la madre-dueña agoniza en su tristeza y su desesperación. Como contrapartida, la vecina dueña del gato –llamado Lady al desconocer su sexo, pero reconocido luego sin complejos bajo este nombre- le ofrece libertad bajo un cierto control y no cuestiona sus intimidades e incluso recibe a su descendencia sin deliberar mucho. Dos actitudes contrastantes, tela por donde cortar y cuestiones para meditar.

Chari en el balcón

La perrita Chari

El humor juega un papel fundamental en la dinámica dramaturgia de la obra: un original concurso de géneros musicales harán aparecer al roquero Danger (“peligro” en inglés), caracterizado como un bulldog desaforado y de ronca voz, acompañado por una brillante batería de juguete sobre la cual gesticula a la perfección mientras vocifera su heavy metal ladrante; y al reguetonero Lungo, de lustroso pelaje negro y varias cadenas doradas al cuello, quienes se baten cancionísticamente de la manera más hilarante que uno pueda imaginar, por el amor de Chari. Más tarde se unirán ambos al tercer amigo enamorado, Lobi, para interpretar boleros de bares y cantinas al saber de la huida de su amor.
Una obra para no perderse, e incluso para repetir, pues sobran excelentes actuaciones, insuperables recursos escenográficos y títeres magistrales, todo a cargo de la propia compañía Okantomí, la cual continúa con su empeño de buen arte.

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Palabras Azules sobre el lenguaje.

Alfabeto

Alfabeto

–         La maestra puso en la pizarra “vienes materiales”, y cuando María Laura, que es la que más sabe Lengua Española, le dijo que esa palabra era un sustantivo que se escribía con BE, y no la forma verbal del verbo “venir”, borró toda la pizarra y se puso a dictar el párrafo.- Adrián, 10 años.

–         Mami, la profe dijo que las terminaciones E Zeta de los apellidos de nosotros significan “hijo de”. ¡¡Entonces yo no soy hija de mi papá, sino de un tipo que se llama Sancho!!- Daniela, 8 años. Lee el resto de esta entrada »

Palabras Azules en el Día del Amor.

Espejuelos mágicos

Espejuelos mágicos

–          Dice mi papá que mi mamá es la más linda del mundo…yo creo que tiene que usar espejuelos.- Melissa, 8 años.

–          Me dijo Albertico que ahora es novio de Shirley. Claro, ella no lo sabe.-Eva, 6 años.

–          Hoy cambiamos de novios en la escuela, tooodas las niñas del aula.- Lía, 7 años.

–          Una maestra le dijo a otra que los hombres no sirven. ¡Pero mi papá sabe arreglar el radio!- Rachel, 7 años.

–          …Y Andy me prestó el sacapuntas y yo le presté la goma. Y ahora somos novios, claro.-Amanda, 5 años. Lee el resto de esta entrada »

“El pato de boda”, por Teatro de la Villa, en la Llauradó.

Teatro de La Villa en la Llauradó.

Teatro de La Villa en la Llauradó.

Una original presentación tuvo en el mes de agosto el Teatro de la Villa en la sala capitalina Adolfo Llauradó, de Plaza; con la obra “El pato de boda”. Esta resultó una excelente fábula al mezclar intertextualidad, humor y música de varios géneros. Lee el resto de esta entrada »

“El perrito que no sabía ladrar”, por el Guiñol de Guantánamo.

Guiñol de Guantánamo en escena

Guiñol de Guantánamo en escena

Durante estas vacaciones se ha presentado en el Teatro Guiñol de Ciudad de La Habana, situado en 17 y M, Plaza, la compañía de teatro para niños de la más oriental de las provincias cubanas: Guantánamo. Para alegrar a los pequeños capitalinos han traído graciosas y originales obras. Lee el resto de esta entrada »

Palabras Azules por la Naturaleza.

 

Tocororo, ave nacional cubana.

Tocororo, ave nacional cubana.

-¿Mancha de petróleo en el mar? ¿Y la fosa de la escuela que se está botando con tremenda peste? – Anabel, 11 años.

– ¡Echan brujerías en los árboles del parque y huele muy mal. ¿Es que no se dan cuenta o qué? ¡Eso hace daño a la salud! Cuando hacemos Educación Física no puedo soportarlo, ufff….- David, 9 años.

– Maestra, tú me dices que te traiga una flor todos los días pero para eso tengo que arrancarla y eso es malo para las plantas.- Reynold, 5 años.

– La maestra dijo que el que fumaba se moría y los que estaban junto a esa persona también; pero ella fuma…. ¡Y yo no quiero morirme!- Eva, 6 años. Lee el resto de esta entrada »

Palabras Azules en la adolescencia.

 

Adolescentes.

Adolescentes.

Los estudiantes de la Escuela Secundaria Básica Urbana “Forjadores del Futuro”, de La Habana Vieja, se portaban tan escandalosamente mal al salir de clases, que en todo el barrio se les conocía como “Forajidos del Futuro”.  

Tuve un profesor en el preuniversitario que repetía siempre, al terminar su conferencia: “Y ahora como colofón de la actividad, dictaré la tarea”. Muy pronto, a los muchachos se les escuchó decir: “Hoy tenemos clase con Colofón”.

Una profesora de Biología en la secundaria, insistió demasiado en estudiar al escualo llamado Jaquetón. Los chicos la nombraron cariñosamente La Jaquetona. Lee el resto de esta entrada »