¿Problemas de género en nuestro idioma?

Muchacha, de Adalberto MedinaHace un tiempo que se estila diferenciar los géneros tanto en el lenguaje hablado como en el escrito, tratando así de potenciar la presencia femenina en el habla común. Labor loable, cuando no se fuerza demasiado. Pues sucede que en determinados contextos se obvian preceptos filológicos relacionados con la necesaria síntesis y economía de palabras y expresiones, a la cual debe tender un idioma en su evolución. Por supuesto que la psicológica Ley del Menor Esfuerzo también se viola, y se producen entonces sinrazones enormes. Hay quienes quieren situarse a la avanzada y pecan de disonantes cacofonías y de problemas de sintaxis, como señalara una excelente escritora cubana y amiga, Celima Bernal, en un ejemplo simple:
-Vamos, mi niña, al zoológico, a ver los monos y las monas, los hipopótamos y las hipopótamas, los venados y las venadas, los leones y las leonas….- y así sucesivamente. Al final, la niña se cansa de la letanía y no va.
Mas no es sólo el cansancio estilístico: el tema Género no debiera partir de la apariencia formal, sino de la esencia semántica (“aunque se vista de seda la mona, mona se queda”); pues como hemos leído o escuchado, ¡casi siempre en la enumeración, el género masculino antecede al femenino! Esto se observa en numerosos libros dedicados fundamentalmente al público infantil, e incluso en publicaciones de organismos internacionales que defienden esos términos, cuyo mal uso denota cero caballerosidad y elegancia en el decir. Por ejemplo: “Dedico este libro a los niños y las niñas…”. O peor aún: omitiendo el segundo artículo: “Los derechos de los niños y niñas”. Por supuesto que la última forma de expresión deja sin sentido la diferenciación expresada, al imponer a ambos sustantivos el artículo masculino; siendo esta, entonces, una falta gramatical.
Pasa el tiempo y seguimos escuchando el error replicado en todos los medios de comunicación, a toda hora, cuando la cortesía, la gentileza, la consideración y la ternura hacia la parte femenina, debieran ser el ABC del tema Género, incluso en el idioma.
“Limón, limonero: las niñas primero, y después los caballeros”.

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