Hospital Pediátrico de Centro Habana: un lugar donde sobran corazones.

Sobran corazones como este...

Sobran corazones como este...

Ana encontró a su niño de cinco años con fiebre, al salir del Círculo Infantil ese viernes. No era muy alta pero sus grandes ojeras y la dificultad para respirar le hicieron llevarlo al Cuerpo de Guardia del Hospital de su municipio, pensando quizás en un primer ataque de asma.

-Nada, mamá, no se preocupe, es una virosis, déle mucho agua y duralgina cada 8 horas. Si sigue así, venga mañana.- le dijo una sonriente doctora, sin hacer mucho caso del estado general del niño y de la alarma de la madre.

El sábado fue otro tanto, esta vez con otro médico. La madre pidió una placa pero a juicio del galeno, no hacía falta.

Ya el domingo, viendo que el hijito empeoraba, el papá y ella decidieron ir directamente al Hospital Pediátrico de Centro Habana, un lugar considerado por muchas madres y padres cubanos como paradigma de la salud en todo el país. Desde la entrada en el Cuerpo de Guardia, la doctora que la atendió, de unos 40 años y recién llegada de un curso en Francia, le dijo que sólo de ver al niño se sabía la neumonía que tenía. La plaquita no hizo más que confirmar el acertado diagnóstico clínico y, corriendo por pasillos oscuros, la madre con el niño en brazos, llegaron a la sala donde se le comenzó a administrar suero antibiótico. Para ese entonces, el pequeño estaba casi desmayado y apenas abría los ojos: era un mal fulminante.

Casi un mes duró el ingreso. La madre, desesperada, llegó a recibir la angustiosa noticia de que “no se contaba con él”. Punciones van y vienen, para extraer líquido de los pulmoncitos, y del estado de grave pasó lentamente a recuperarse, tras probar Rosefín, Vancomicín y Meropén sucesivamente, carísimos medicamentos antibacteriales que el Estado cubano puso a disposición del pequeño sin costo alguno. A 35 CUC, aproximadamente, resulta un solo bulbo del primero, del último hasta 80 puede costar.

Pasado el susto, la doctora confesó a la madre que si hubiera asistido allí desde el inicio, no hubiera tenido que administrar tanta medicina y el estado general del niño no hubiera llegado a ser tan comprometido. Pero a esa hora, viendo que todo había pasado ya, sólo le quedó a la madre el deseo de levantar las defensas a su hijito desmadejado por tanto medicamento e intervención, y buscarle el mejor alimento posible con lo que le quedaba del salario, pues las madres, si no tenemos vacaciones acumuladas, debemos pedir en el trabajo licencia sin sueldo, y luego queda muy poco para subsistir.

Por otra parte, sabemos que hay médicos y MÉDICOS. No todo se resume en la idealidad de un proyecto de salud. Para que funcione, hace falta el factor humano. Evidentemente, en el Hospital Pediátrico de Centro Habana, no importan mucho los salones apagados por falta de bombillos ni los problemas del agua o las filtraciones, ni otras carencias ostensibles: sobran corazones para llenar de agradecimiento el de una madre, por la vida recuperada de su hijo.

Anuncios

Una respuesta to “Hospital Pediátrico de Centro Habana: un lugar donde sobran corazones.”

  1. vivirsaludableyfeliz Says:

    Alli le salvaron la vida a mi niño tambien, muy buenos profesionales hay alli. Que Dios los bendiga a todos


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: