Ángel Kike Díaz Núñez en una nueva puesta en escena para niños: “Kikititiriteando, recuerdos y fantasías”.

Actuación de Kike con Víctor Manuel, de dos años, en Di por qué, canción dedicada a las abuelas.

Actuación de Kike con Víctor Manuel, de dos años, en Di por qué, canción dedicada a las abuelas.

Este fin de semana, sábado 6 a las 11 de la mañana, fue el estreno de un bellísimo espectáculo en la sala Adolfo Llauradó, de la Casona de Línea, entre D y E, en El Vedado placero (sí, porque tengo un amigo en El Vedado del municipio El Cotorro que siempre me dice: “Aclara, aclara…”). Y esta puesta en escena, que se mantendrá todos los fines de semana de agosto, tiene que ver con otro municipio de la capital: Arroyo Naranjo; donde reside y trabaja, tanto el grupo, como su director.

Ángel Enrique Díaz Núñez, a quienes todos llaman Kike con mucho cariño, es el maestro o el profesor, como le dicen los pequeños, del taller Kikititiriteando, que tiene su sede en la Casa de la Cultura “Justo Vega”, situada en las calles Diez de Octubre y María Auxiliadora, con el teléfono: 644 1872. Cada sábado y domingo del mes de agosto se presentarán en la sala teatro Adolfo Llauradó, del Vedado capitalino, con este espectáculo: Kikititiriteando, recuerdos y fantasías, siempre en la mañana.

Canción a mi muñeco, Kike y Leduán, de 17 años.

Canción a mi muñeco, Kike y Leduán, de 17 años.

Kike tiene ojos soñadores y azules como el cielo. Habla con pasión acerca de su trabajo. Entre sus mayores orgullos está el tener a sus alumnos de cantera para el cine (dos de ellos participaron en papeles protagónicos en la película Martí, el ojo del canario, de Fernando Pérez), otros estudian ya en la Escuela de Instructores de Arte. Otro más interpreta el protagónico de Adrenalina, nueva serie televisiva cubana.

Tuve la oportunidad de participar como espectadora en sus ensayos, invitada por su representante de Relaciones Públicas, la joven Sussette Peralta Cassorla, quien también me ha facilitado estas preciosas imágenes pues es madre del más pequeño de los actores – dos años tiene apenas Víctor Manuel Rodríguez Peralta-; y así pude conocer personalmente a este guionista y director, que despertó nuestra admiración al apreciar su obra en años pasados. Aquí comparto este agradable encuentro.

 -¿Estudió usted Teatro en alguna institución académica?

-Soy un actor empírico, me he formado a mí mismo. Siempre quise hacer lo que hago, me he dedicado al teatro con niños y por eso me considero un hombre satisfecho, aunque constantemente me mantengo creando.

Ensayando Vinagrito,  canción dedicada a un gatico, de Teresita Fernández.

Ensayando Vinagrito, canción dedicada a un gatico, de Teresita Fernández.

-¿En qué escenarios ha estado, además de este donde nos encontramos?

-Trabajé mucho en la televisión: en Toqui, con Ana María Salas; en Dando Vueltas, Arcoiris Musical, El Camino de los Juglares. En las aventuras El Elegido del Tiempo, donde interpreté al músico del templo. Estuve 19 años en el Guiñol Nacional. En cuanto a la Casona de Línea, donde está la sala Adolfo Llauradó, esta es la tercera temporada que hacemos, y agradezco por ello al subdirector Juan Carlos que nos ha otorgado el espacio.

Ensayo de Di por qué, canción dedicada a las abuelas.

Ensayo de Di por qué, canción dedicada a las abuelas.

-Pero su sede sigue siendo en la Casa de la Cultura de Arroyo Naranjo…

-Así es, allá tenemos una peña hace 9 años, cada sábado a las diez de la mañana, allí pueden encontrarme. Se llama El Güije y sus Amigos, también con niños e invitados de otras manifestaciones artísticas. Y ahí es donde ensaya nuestro grupo.

– ¿Ha realizado otras obras de teatro para niños, participando como actor?

– No sé si la viste: Los Tres Pichones, de Onelio Jorge Cardoso.

Muy hermosa, sí señor. Imaginamos haya obtenido varios Premios y reconocimientos por su loable trabajo, y el del grupo, por supuesto….

– Hace cinco años fuimos premiados en el Festival de Casas de Cultura. El año pasado recibí la distinción Gitana Tropical por mi trabajo comunitario. Y poseo ya ocho premios Caricato de Actuación en Teatro y de Actuación en Televisión con muñecos.

Carpintero, carpintero, canción dedidaca al noble oficio.

Carpintero, carpintero, canción dedidaca al noble oficio.

– De sus enseñanzas, ¿las ha podido expandir a otros lugares del mundo?

– He impartido talleres en Venezuela y Perú. También he participado en Festivales Internacionales de Teatro en Argentina e Italia.

– ¿Por qué ha preferido mantenerse en esta cuerda, en relación con el trabajo con niños? ¿Cuál es el mayor reto en esa labor, qué lo gratifica más?

Dos de los tres actores más pequeñines.

Dos de los tres actores más pequeñines.

– Mira, hay niños que se mantienen en el grupo hace 8 años. Los ensayos son mañana y tarde, es agotador, un verdadero sacrificio para los niños, pero también para sus padres, sus familias. Este es un trabajo que corre por nuestra cuenta: el vestuario, la escenografía, los muñecos. Tengo el apoyo y la ayuda incondicional de los padres. Ellos constituyen una asistencia vital: cooperan en el montaje de la escenografía, en vestir y cambiar a los niños, tienen paciencia –que les pido- ante mis exigencias para con sus hijos. Aprecio y respeto mucho el talento infantil, soy de los que creo que todos los niños pueden.

– ¿Cómo selecciona a los pequeños actores?

– Hay niños que llegan a mí muy inhibidos y poco a poco se van soltando. No me gusta decirle que no a ninguno, ni a los padres ni a los niños. Al principio pensé poner límite de edad, pero es un crimen desdeñar a estos pequeños de dos o tres años que asumen la actuación con tanta voluntad, talento y vocación como actores profesionales. Hay niños desde dos hasta diecisiete años.

Ensayo con muñecos en la sede.

Ensayo con muñecos en la sede.

Ciertamente, Kike reparte el trabajo entre todos. Es muy exigente con la disciplina, el respeto y la puntualidad. Prefiere que sus alumnos le traten de Usted y exige obediencia total, aunque explica constantemente a los muchachitos cada pretensión artística que persigue, con el propósito de que ellos comprendan bien sus objetivos y colaboren en tal sentido. Les enseña sobre la marcha técnicas del teatro, porqué debe entrarse esta vez por la derecha y no por la izquierda, les hace manejar y entender vocabulario técnico (proscenio, retablo, manipulación, etc.)

Dirige a veces mediante la imitación, como hacía el genial Chaplin, diciéndole al niño: “Haz esto o aquello así, de esta manera”. Tiene un gran sentido espacial y plástico, del escenario como cuadro donde operan las leyes de la Forma. Y sabe muy bien cómo sacar el mejor partido de sus conocimientos.

Todos ensayan con ayuda de la imaginación.

Todos ensayan con ayuda de la imaginación.

Kike también es un maestro amoroso: le emociona ver cómo se desenvuelven en escena Ernesto Maquiera Legrá y Alberto Amaury López, ambos de 3 años, que manipulan muñecos tan bien como Jennifer, de 17, o su hermana Janet Acevedo, de Carlos Cabrera Martínez y Marian Espinosa Díaz, estos tres últimos de 11 años; o los veteranos Rafael Scout Mariño, de 22 y Yoel Martínez Rodríguez, de 25. Daniel Álvarez Monterrey y Patricia Estévez, de 8, son más revoltosos por la “edad de la peseta” que atraviesan, y Kike los llama a concentrarse para lograr un todo magnífico.

Conocimos también a Ana Karla Jiménez Valdés, de 6 añitos; Denise Rocío Camacho Rodríguez, de 9; Inés Pérez Silverio, de 10; y Alondra Cárdenas Vives, de 13. Todos son actores muy carismáticos; su profesor lo sabe y conoce cómo hacer aflorar sus talentos y vocaciones.

Cantando a la memoria de las abuelas en Di por qué, durante los ensayos.

Cantando a la memoria de las abuelas en Di por qué, durante los ensayos.

Mención aparte merece Leduán Cert Oquendo, el niño mago de 17 años, quien realiza verdaderas maravillas en cierta parte crucial del espectáculo. Por su parte, la actriz Alina Leonard Pérez desarrolla otro protagónico, al interpretar como solista la gustada canción del minúsculo caballito Pintín, además de actuar como abuela en la emotiva  Di por qué.

Esperamos y deseamos sigan cultivando éxitos durante esta temporada y las que faltan en su sala de teatro, pequeña pero acogedora, y que pronto logren presentarse en escenarios mayores para beneplácito de una mayor cantidad de infantes. Un gran saludo azul para el Taller de Kike y sus preciosos niños, desde esta parte del arcoiris.

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