Niños de un año: la edad de hacer y aprender.

Un Oso para Tonito.

Un Oso para Tonito.

Nuestros hijos y sobrinos nos ocupan un tiempo enorme de la vida, no solo por el amor que les entregamos en el contacto físico diario, sino por los pensamientos que generamos al respecto, tanto positivos como las preocupaciones. Una de ellas se refiere a los avances del niño o niña. Cuando el bebé está en su primer año de vida  resulta muy gracioso por sus ocurrencias y habilidades, como uno de mis sobrinos, Tonito, un precioso muy esperado que acaba de cumplir sus primeros 365 días. A él le regalo este oso y comento algunos detalles que ya están pasando en su pequeña vida, y que su mamá podrá constatar más adelante.

El niño de un año a año y medio puede voltear las hojas de un libro, mejor si es goma, de hule o de cartón duro, para que no se rompan. También intenta envolver objetos, los lanza y los recoge, muestra los objetos que le nombran, reconoce animales y le gustan. Abre puertas y cajones para explorar y registra carteras y bolsas. Puede reconocer sus pertenencias así como el lugar donde se guardan. En esta etapa aprende a jugar con pelotas, sube escaleras con ayuda y se pone en pie solo. Es capaz de caminar hacia atrás con juguetes en ambas manos y mantenerse en un solo pie. Además corre perfectamente. Puede tomar más de un juguete en una sola mano, construye torres y juega a tapar y destapar cajas y pomitos, así como a introducir y extraer objetos pequeños de su interior.

En este tiempo, el bebé es capaz de comer con cuchara aunque derrame un poco. Distingue objetos comestibles de los que no lo son. Entrega el plato cuando termina de comer y puede compartir la mesa con los adultos. Suele avisar cuando está sucio y se quita las medias cuando lo desea.

El bebé de un año a año y medio gusta de los libros ilustrados, imita las tareas del hogar, puede permanecer un tiempo jugando solo, aunque juega con otros niños como si fueran objetos o juguetes. También gusta de llevarse juguetes a la cama, se despierta de noche llorando y demuestra afecto a sus padres. Otras habilidades son los juegos con arena, tierra y agua, hace gestos para mostrar lo que quiere, habla en jerga, busca objetos que se le pidan, canta mientras juega y puede saberse su nombre. En esta etapa puede referirse a sí mismo en tercera persona, sin necesidad de ser ello tomado como la característica autista que realmente es en edades superiores.

Es bueno a estas edades llevarlo al zoológico, a los teatros de títeres y al acuario. Así nos divertimos junto a él.

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