Las enseñanzas de mi padre.

Obra cortesía de Adalberto Medina por el Día de los Padres.

Obra cortesía de Adalberto Medina por el Día de los Padres.

Hablar el sábado por la mañana o el domingo por la tarde con los hijos, sentados en un banco del parque, después de jugar al chucho escondido todo el tiempo, mientras compartíamos un helado de barquillo, pizzas o el cortauñas. Hablar por teléfono a diario, religiosamente. Recuerdos de mi infancia de padres separados, donde su consejo permanente nunca faltaba.

Muchos publicistas representan el Día de los Padres con él enseñando a montar bicicleta, carriola o béisbol. Pocos o ninguno muestra al padre conversando, aconsejando, orientando. Incluso a costa de criticarse él mismo, porque no hay nada peor que el padre aparente representar una figura perfecta. (Ni la madre, pero es el Dia del Padre). Y viéndolos como seres humanos y aprendiendo de ellos, se sus aciertos y desaciertos, ganamos mucho más como hijos que si miráramos una estatua impecablemente terminada.

Quiero compartir hoy algunas enseñanzas que guardo siempre del día a día con mi padre, pueden servir para otras personas que no acostumban a hablar con su padre, o para padres que no acostumbran a hablar con sus hijos. O para quienes lamentablemente  han perdido a su papá. Que es lo mismo que perder un gran tesoro.

  • Estudia y aprenden todo lo que puedas, sea un oficio o una ciencia o arte; nunca sabes cuándo la vida te dé ocasión o te haga presión para emplearla. Aunque no te guste mucho, estudia siempre y aprende de todo. Lo que tienes dentro de la cabeza nadie te lo puede quitar.
  • No hagas a nadie lo que no te gustaría que te hicieran.
  • Trabaja y ponte a prueba constantemente, no te atrofies socialmente, como ser humano. El trabajo es bueno. Causa repugnancia vivir de los demás.
  • Nunca desprecies a nadie por nada. No conoces todo de todas las personas. Cualquiera puede sorprenderte.
  • Ayuda siempre a todo el que puedas. No sabes quién puede devolverte el favor, quién menos te esperas guarda un gran secreto que puede salvarte alguna vez. Hacer el bien te hace grande y gratifica.
  • No te quedes con todo: comparte. La generosidad es una rara virtud y pocos la aprecian. Pero no es bueno quedarte con cosas que no te sirven o que hacen falta en otra parte.
  • No existe una persona reservada para otra en la vida. Si alguien no te conviene o te hace mal, sea amigo o amor, apártalo y sigue buscando. Busca la felicidad.
  • No te vendas en ninguna ocasión porque entonces sentirás asco de ti misma. Puedes cambiar tu pensamiento y aprender con la vida que quizás aquello que hiciste no estaba bien, pero te queda el consuelo que en aquella época pensabas así y obraste de corazón.
  • Nunca abandones a tu madre, son las únicas personas que lo dan todo por los hijos, sean como sean.

Feliz Día de los Padres para ti, Papá, Abuelo, Bisabuelo. Feliz Día, Papi.

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