Niños miopes: ¿espejuelos o lentes de contacto?

A veces los espejuelos se resbalan...

A veces los espejuelos se resbalan...

Cuando nuestro hijo es pequeño, observamos constantemente su conducta hasta el más mínimo detalle, sin darnos cuenta. Es por ello que en las consultas de psicología se exige la presencia de la madre y no la del padre, pues es el instinto maternal biológico el que guía en la mirada sutil, generalmente inconsciente; y nos damos cuenta de cuánto observamos al hijo hasta el detalle cuando respondemos con acierto cada pregunta de los médicos. Algunos de los problemas que detectan la mirada materna son los referidos a las respuestas de los órganos de los sentidos del hijo, en específico la visión.

Cuando el niño muy pequeño se acerca un juguete al rostro para detallarlo, cuando se pega a la pantalla del televisor para ver los muñe, cuando le señalamos un avión cruzando el cielo en paseos por espacios abiertos, y su mirada se torna vaga, y sonríe inseguro y a veces hasta dice que sí, que lo ve, pero mira a otro lado, pasando por entretenido, entonces tenemos que empezar a preocuparnos.

¿Qué es mejor?

¿Qué es mejor?

Las primeras visitas al médico especialista, al oftalmólogo, en el caso que quiero comentar hoy, suelen tornarse una pesadilla. Pueden detectarle desde una simple y baja miopía hasta problemas de córnea o retina, pero de todas maneras hay que pensar que todo a tiempo se cura o mejora siempre, y de esperar pueden complicarse las cosas. Ante la decisión de usar lentes o espejuelos, hay que tener en cuenta, por supuesto, la opinión de los galenos.

Lentes de contacto

Lentes de contacto

En el caso de los pequeños con un avanzado estado de una miopía progresiva, si el especialista sugiere lentes de contacto, no hay que temer. La adaptación se hace con mucha delicadeza y conozco niños de 3 y 4 años que usan sus lentes duros a la perfección, los dominan, se los quitan y ponen solitos (esto es importante) y les corrigen la posición cuando se les resbalan. Con ellos es más cómodo correr y brincar que con los espejuelos, sin necesidad de retirarlos y perder visión a la hora de los juegos.

Luz María Hernández, paciente y cariñosa.

Luz María Hernández, paciente y cariñosa.

En la consulta de Lentes de Contacto (Contactología) del Hospital Comandante Manuel Fajardo de la capital cubana, encontrarán a la siempre amable Luz María Hernández Hernández, técnico con casi treinta años de experiencia, quien desborda dulzura y comprensión tanto como humor y gracia para los pequeños. Trabajó durante décadas con el muy querido doctor Roberto Lasale del Amo, de quien tenemos el compromiso de hablar alguna vez aquí, quien ahora se encuentra jubilado, y atiende la consulta la joven doctora Zoe.

También en la Liga contra la Ceguera, hoy Hospital Pando Ferrer, los equipos digitales y la atención especializada son de los mejores.

No temas y, sobre todo, no esperes, si piensas que la salud ocular de tu hijo está en riesgo. A tiempo, todo es mejor.

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