Frutas y vegetales en el verano: ¡la sal de la vida!

Frutas para la vida

Frutas para la vida

Esenciales son, sí señor, pues además de ser portadoras de las consabidas e imprescindibles vitaminas, tienen un alto contenido de minerales  necesarios para el correcto funcionamiento del cuerpo; como el sodio, el potasio, el yodo. Cuando sudamos copiosamente, los eliminamos; y  nos deshidratamos sin darnos cuenta.

Durante las vacaciones pasadas sufrimos la casi total ausencia de frutas en La Habana, debido a la destrucción por los ciclones de los sembrados de cítricos en la Isla de la Juventud y a la falta de coordinación del transporte para el traslado de las cosechas del campo para la ciudad en otros lugares de la Isla, por lo cual se echaban a perder cruelmente en los surcos sin llegar a la población, según reportajes de la televisión cubana. Debido a esto, en los agromercados no se encontraban frutas para el verano, época en que se agradecen tanto. Entonces nos sucedió algo tan extraño, que comentaré para alertar a los padres que se encuentren en igual situación alguna vez.

Mi hija pequeña comenzó a orinar y a sudar a la vez, notablemente más de lo acostumbrado en esta época del año; y muy preocupada, la llevé al médico, temiendo algún trastorno grave del metabolismo, una diabetes o algo similar. El doctor, de gran experiencia, tras revisarla exhaustivamente, sólo me preguntó si estaba consumiendo frutas. Ante la negativa y la explicación correspondiente de mi parte, me ordenó echarle sal adicional a la comida.

Mi reacción fue de extrañeza y curiosidad, debido a las campañas de propaganda que hay contra el consumo de sal, mas el galeno me explicó que cuando la dieta es balanceada, es decir, que incluye las cantidades necesarias de proteínas, minerales, carbohidratos, azúcares y grasas (todos imprescindibles para la vida), no hace falta excederse en el consumo de sal, si bien no debe ésta ausentarse nunca totalmente de la comida. Pero cuando falta, significa minerales de menos, minerales que el cuerpo necesita para funcionar correctamente. De ahí el cansancio de la niña, los labios cuarteados, la resequedad de la piel y la eliminación exagerada de líquido. Las sales mantienen el cuerpo hidratado, sostienen el agua en el cuerpo, por así decirlo.

Algo desconfiada, lo obedecí: tras servirle el almuerzo o la cena, espolvoreaba un poco más de sal y con sorpresa –y alivio- vi cómo todo aquel problema se le quitó al instante. El ejemplo y el consejo fueron seguidos por mis hermanas y algunas amigas que se preguntaban por qué lucían de tan mal aspecto, lo cual también fue solucionado de igual manera.

Sin embargo, la salida ideal es consumir las sales minerales como parte de la dieta normal, y una demostración clarísima es que en este verano sí hemos encontrado frutas (caras, pero al menos: están) y el extraño fenómeno de las pieles agrietadas y los sudores y orines excesivos no se ha manifestado en ningún conocido, ni chico ni grande, hasta el momento.

Quede la lección de que las frutas y vegetales son la sal de la vida, y ojalá que los motivos climáticos y humanos no sean más obstáculo para poder consumirlas durante todo el año. Así, las familias estarán sanas y las madres no tendremos preocupaciones de más y sueño de menos.

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