Papá y mamá ya no están juntos: el divorcio, los hijos y el tiempo.

Separación

Separación

Veo en un Power Point,  de esos “chistosos” que circulan por Internet:  “Los hombres se casan con las mujeres esperando que no cambien”.

Nunca había leído nada más absurdo y lejos de la realidad. Si somos adultos, somos conscientes del tiempo, que lo cambia todo: a las mujeres, y también a los hombres, por supuesto. Tanto nos cambia que nos da hijos: vidas que antes no estaban ahí, sencillamente. Quien pretenda ser eternamente igual, que se mude de universo. Porque la juventud tampoco es estática: antes fuimos niños.

El problema radica en aceptar los cambios del tiempo. Sólo se aceptan si hay verdadero amor. Los padres se tornan calvos, barrigones, se arrugan, o enflaquecen y encanecen, usan espejuelos, tanto como las madres. Las madres pasamos por procesos hormonales violentos en cada embarazo, los hombres no; y sin embargo, ambos cambiamos, maduramos y envejecemos.

Cuando las dos partes de la pareja asumen el paso del tiempo dentro de su relación, creo que estamos en presencia de un verdadero amor. Cuando esto no sucede -las más de las veces, por cierto-, significa que no hay tanto en juego, y es preferible una separación a tiempo que unos padres enojados y frustrados, con todo lo que eso conlleva: malas caras, malos tratos, violencia doméstica, humillaciones, burlas, discusiones, infidelidades.

Tuve un amigo en la adolescencia que a los doce años habló con sus padres para que se acabaran de divorciar porque no podía soportar más la tensión en la casa. Eso es triste. Los niños prefieren padres separados pero felices, a una unión artificial y cosmética. También es triste ver a los padres ancianos, constantemente discutiendo y peleando, molestándose uno a la otra y viceversa, criticándose constantemente todo lo que hacen. Porque hay cosas que suenan muy graciosas de jóvenes, y de viejos resultan en manías insoportables…. Si no hay amor.

La imagen de la mujer se trabaja desde los dibujos animados.

La imagen de la mujer se trabaja desde los dibujos animados.

La vida moderna impone muchos retos a las uniones prolongadas. Los hombres, generalmente, son dominados por la absurda propaganda comercial (llamada publicidad en las últimas décadas), donde las mujeres, frecuentemente rubias oxigenadas e implantadas con silicona, limpian la casa, vestidas de salir con los cabellos sueltos y tocados de peluquería; y no en ropa gastada y moños desgreñados, como realmente sucede. Los embarazos telenoveleros no cuentan con vómitos, molestias, ingresos, manchas en el rostro y en el cuerpo, inflamaciones, y vetos médicos de relaciones íntimas por motivos perentorios para la salud del hijo, que ambos padres deben asumir. Viendo una de estas edulcoradas escenitas, un descerebrado de 40 años comentó: “Eso sí es una embarazada”, a lo cual respondimos airadamente varias mujeres presentes que sí sabíamos lo que era un embarazo “traqueteado”, como dice mi madre.

La vida artificial de los medios masivos dicta normas que siguen muchos en la vida real, y guiados por esta perniciosa influencia también se desbaratan las familias. Los niños no son los que más sufren siempre con las separaciones, como pudiera suponerse: antes al contrario, creo que a veces son muy necesarias a tiempo, para mantenerlos felices. Ellos siempre se percatan cuando algo falla. Y eso les produce dolor, angustia e incertidumbre.

Una pequeña de seis años, que acompaña a su madre al trabajo los sábados, le dijo sorpresivamente una noche antes de dormir: “¿Mami, cuándo vas a escoger un nuevo papá de los que hay en tu trabajo?”. Una semana después el padre se marchó del hogar, deslumbrado por una jovenzuela buscafortunas a quien el hombre doblaba la edad. Evidentemente la niña había notado la frialdad de su padre para con su mamá, cuando le preguntó aquello. Y deseaba verla feliz con “otro papá”. Quizás  la niña sintió también la frialdad del padre hacia ella misma, por eso pedía un sustituto para ambas. Cuando la vida en pareja no resulta, una separación a tiempo  es lo mejor para los hijos.

Y papá y mamá, si quieren estar juntos para siempre, que sea con sonrisas, abrazos, besos, dulces miradas, apoyo, respeto y amor, mucho amor; marcados por la calvicie, las canas, los lentes, la piel rugosa y los dolores en los huesos. Entonces se podrá decir: “Eso sí es un amor verdadero”. Y no habrá derecho a réplica.

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Una respuesta to “Papá y mamá ya no están juntos: el divorcio, los hijos y el tiempo.”

  1. Emilia Says:

    Hola, muy buen artículo.
    La nueva dirección de la web de la Asociación La Nube, que figura en los links de este sitio, es http://www.lanube.org.ar
    Saludos,
    Emilia


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