Canciones de nuestra infancia (II)

 

Jugando y cantando

Jugando y cantando

Desde pequeñita me quedé, me quedé

Algo resentida de este pie, de este pie.

Y si lo soy, lo soy: una cojita.

Y si lo soy, lo disimularé, sí, sí.

Nuevamente recordamos canciones de nuestra infancia; algunas, mal cantadas, como ésta anterior, donde se yerra mucho con la palabra “resentida” y también con “disimularé”. Tuve la dicha de conocer a ciertas viejecitas que se las sabían bien de su niñez, transcurrida allá, por los fines del siglo XIX, y supe de los originales. Este juego en específico, se baila en pareja, con los brazos contrarios enlazados, y se dan vueltas en el lugar o se pasa por entre dos filas de niñas, siempre brincando en un solo pie.

Cada vez que nos reunimos por los cumpleaños de los hijos o las fiestas escolares, los padres y las madres las recordamos y enseñamos a los chicos. Pues para lástima nuestra, poco tiempo se dedica en la escuela a conservar este llamado “patrimonio intangible”, relativo a la niñez.

Otras canciones de nuestra infancia, que pertenecen realmente a juegos y recuerdos venidos de la vieja Europa, son las relativas al inglés John Churchill, duque de Marlborough, apellido que identifica actualmente un sello de cigarrillos: el Marlboro. Hay una que no me atrevo a cantar salvo con disparates, pues era muy chiquita cuando escuché el original del francés (según me parecía, era el idioma), pero ya la persona que me la enseñó no está entre los vivos, y así de disparatado es como ha pasado a la memoria popular infantil: son “Amambrocható”, al parecer relacionada con algún castillo donde viviera este personaje (chatteau, en francés), sería algo así como “El Castillo de Marlborough”; y “Marlborough (Mambrú, Mambró o Malbró, dicen) se fue a la guerra”. Son como sigue:

-Amambró cható Matandile, dile, dile. Amambró cható Matandile, dile, don.

-¿Qué quería usted? Matandile, dile, dile. ¿Qué quería usted? Matandile, dile, don.

-Yo quería un paje. Matandile, dile, dile. Yo quería un paje. Matandile dile don.

-¿Qué paje quería usted? Matandile, dile, dile. ¿Qué paje quería usted? Matandile dile don.

-Yo quería a (NOMBRE DE LA NIÑA O DEL NIÑO) Matandile, dile, dile. Yo quería a (NOMBRE DE LA NIÑA O DEL NIÑO) Matandile dile don.

Se juega mediante dos hileras paralelas de niños, una de cara a la otra, dejando buen espacio entre ambas, y una se aproxima bailando a la hilera contraria a pedir el paje. La hilera contraria le responde de igual manera. La decisión de entregar el niño pedido o sustituirlo por otro, entra en el juego.

Marlborough se fue a la guerra, ¡qué dolor, qué dolor, qué pena!

Marlborough se fue a la guerra y no sé si volverá.

Do re mi, do re fa, ¡no sé si volverá!

Los varones, traviesos, con el único fin de burlarse de los “juegos de niñas”, nos coreaban una cantaleta durante la merienda escolar, criticando aquellos masarreales que daban con refresco (y que los padres de hoy extrañamos tanto en las escuelas de nuestros hijos) los cuales, a veces, estaban bastante duros, digamos, al dente….

………………………………….

Do re mi, do re fa, ¡Lo mató un masarreal!

Otras canciones relacionadas con juegos son “Al ánimo”, conocida popularmente como “Alánimo”, también al parecer tomada de algún suceso del pasado medieval relacionado con un parto fallido de jimaguas hembras, ocurrido a una integrante de la nobleza de algún país europeo, a juzgar por la letra; donde una de las niñas muere (“se quedará”) antes de salir a la luz. Evidentemente, la que nace será la sucesora del trono.

Al ánimo, al ánimo, la fuente se rompió.

Al ánimo, al ánimo, mandarla a componer.

Urí, urí, urá, la Reina va a pasar: la de adelante corre mucho

Y la de atrás se quedará.

El juego representa un túnel o canal (¿de parto?) formado por los brazos alzados y las manos enlazadas arriba, de dos hileras paralelas de chicas, en medio de las cuales se va desdoblando uno de los extremos hacia dentro. Las niñas van pasando, y al finalizar la canción se bajan súbitamente los brazos con las manos entrelazadas, tomando prisioneras a la pareja que “se quedará” de primera para el próximo turno de juego. Realmente se necesitan muchas niñas para desarrollar este juego, por tanto, es ideal para las escuelas. Esta canción ha dado nombre a un gustado espacio infantil de la Televisión Cubana de hoy, titulado así mismo: “Alánimo”, especie de revista con animados, canciones, videos, y conducida por niños.

Más canciones y algunas rectificaciones, pues según hemos escuchado, se cantan no del todo bien:

El patio de mi casa es particular.

Si llueve, se moja como los demás.

Agáchate niña y vuélvete a agachar,

que si no te agachas no sabes jugar.

En este caso se sustituye el condicional “si” por el pronombre “se”, cuando en español (y creo que en todos los idiomas), un patio no “se llueve”, sino “se moja si llueve”; así, en impersonal, porque se refiere al clima y no al patio. Lo he escuchado como “se llueve y se moja”. Y por ahora no más, pero seguiré tras la pista de otras.

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3 comentarios to “Canciones de nuestra infancia (II)”

  1. Zenia Says:

    Saludos Alina. Hay un premio para tu blog en el mío, con el título: “Premio Palabras como rosas”.

  2. Alina I.R. Says:

    Gracias, Zenia, por elegirme. Ha sido una gran sorpresa. Estuve a responderte en Imaginados pero no me presentaba la página de comentarios.
    Siempre eres bien recibida.
    Besos a tu linda hija y que todo esté bien en el hogar.
    Alina I.R.

  3. Nestor F. Campos (@La_Mano_Franca) Says:

    Antes que nada, gracias por el trabajo de rescatar memorias que son parte de nuestra vida , y que con la premura que se viven estos tiempos se olvidan.

    Al parecer el origen del canto “matandile” es del francés, y su versión original seria:

    Ah! Mon beau château! (¡oh! mi bello castillo)
    Ma tant’, tire, lire, lire.
    Ah! Mon beau château!
    Ma tant’, tire, lire, lo.

    Le nôtre est plus beau,
    Ma tant’, tire, lire, lire;
    Le nôtre est plus beau,
    Ma tant’, tire, lire, lo.

    El canto se puede escuchar aquí: http://www.goear.com/listen/5383f93/matarile-rile-ron-anonimo

    Lo anterior fue tomado de este blog: http://capsuladelengua.wordpress.com/2008/10/18/matarile-rile-ron/ , donde explican el origen de este canto.

    Es curioso cuantas versiones de este canto infantil había en toda Iberoamérica. Al parecer en la mayoría de los países de América Latina se hicieron variantes de la versión española , que sería “ambos a dos” o “ambo ató”. Lo que me ha llamado la atención con más fuerza, es que al parecer en Cuba se cantaba la versión original francesa, supongo que allá por el siglo 19, donde era común que se enseñase el francés como segunda lengua, y de ahí derivó el “amambró cható”, por su evidente parecido fonético. Sin embargo, creo recordar que ni hermana y las demás niñas, allá por los finales de los 70, principios de los 80 del siglo pasado, en La Habana, cantaban la variante “a mambrosia do”, que ha sido recogida en otras fuentes. http://www.oresteplath.cl/antologia/origyfolc5.htm#mandundirun

    O sea, al parecer no era el castillo del famoso Mambru, o tal vez si.


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