La “edad de la peseta”: nuevos cuidados y desvelos.

 

Cumpleaños...Fo!

Cumpleaños...Fo!

“Primero viene la edad de la peseta y después la del peso macho”, decían nuestras abuelas. En ese entonces, dicha etapa comenzaba alrededor de los siete años, cuando comenzaban a aflojarse y a caerse los dientes, los cuales eran guardados bajo las almohadas en espera de una peseta para comprar algún caramelo, dulce o juguete barato. Ahora, tanto la caída de los dientes como la “cuestión en sí”, que seguidamente analizaremos, empiezan con el ingreso a la vida escolar.

 Desde que entran a estudiar todo cambia, regresan con chistes absurdos que sólo a ellos provoca hilaridad, “pujos” como llamamos los cubanos a los cuentos sin gracia. Adquieren hábitos desagradables como eructar y escupir constantemente; y los varones muy específicamente, comienzan a negarse al baño, a decir palabrotas y a molestarse por hacer favores o ayudar en casa.

 

Grupo de "pesetudos"

Grupo de "pesetudos"

Si juegan en la calle hay que perseguirlos para que regresen a hacer los deberes y tareas, a lavarse, y encima hay que vigilarlos bien en esto, pues se eternizan en la ducha con juegos imaginarios, algunos de los cuales incluyen la investigación del propio cuerpo y sus reacciones, o sea, la curiosidad sexual. Respecto a ella, deberemos responderles con sinceridad sus dudas, para, al llegar la conflictiva adolescencia, tenerlos como amigos y que confíen en nosotros en las buenas y en las malas. Pienso, es un gran deber como padres y madres.

Por otro lado, y según lo que he comprobado, es a la “edad de la peseta” cuando comienzan a integrarse a una vida social que alcanzará su punto álgido de importancia en la plena adolescencia. Para ese entonces, el “grupo” será vital. De ahí que sea muy saludable entrenarlos desde antes para que aprendan a elegir sus amistades, no por criterios superficiales sino por juicios de valor como la solidaridad, la honestidad, la honradez, la bondad, el respeto y la educación. Por cierto, esto debemos hacerlo con extremo cuidado y tacto, explicando bien nuestras razones, pues ya hay quien les dice a los padres en esta época que no se metan en su vida. O sencillamente, no los escuchan.

Es en esta época también cuando se dan los primeros amores platónicos, a veces hacia los coetáneos, pero en otras ocasiones hacia maestras y profesores, actores y actrices de televisión o cine, etc. Es por eso que también crece el peligro de la confianza en extraños que les parezcan simpáticos o que intenten ganarse su confianza para hacerles daño. En dicho punto debemos advertirles, no ya con el mítico cuento del “hombre del saco” sino muy a las claras, contra los caramelos salpicados de droga, los dulces que pueden contener somníferos, etc. Y asustarlos debidamente para no subir a autos desconocidos o incluso conocidos, si saben quién ha de ir a buscarlos a la escuela, y en caso de fallar o llegar tarde el familiar, qué hacer. Para ello es muy positivo contar con el apoyo del personal que labora en la escuela: maestros, directores, auxiliares pedagógicos, etc. 

Los "sin dientes".

Los "sin dientes".

En la “edad de la peseta” comienzan a negarse a celebrar cumpleaños, y la intolerancia hacia los menores, crece; aunque si estos los admiran y consideran jefes o patrones a seguir, bien pueden armarse buenas pandillas para jugar en dichas celebraciones.

Existe una hermosa película recién estrenada en Cuba con este mismo título, deliciosa en su historia, que puede apoyar estas palabras. Aunque en este caso se trata de un niño callado y observador. Algo que también recomiendo, sobre todo para los amigos que aún no han tenido el gusto de verla.

¡Bienvenida la edad de la peseta!

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Una respuesta to “La “edad de la peseta”: nuevos cuidados y desvelos.”

  1. edgar monsalve Says:

    No vi completa la pelicula pero me parece, que es un remake de una pelicula itliana protagonizada por monica Biluchi. Que se puede esperar de un tiempo como este; que la curiosidad aflore antes de el tiempo de la adolescencia.
    Y seguira así, si no se orienta a los hijos. Son tiempos dificiles, conocí esta experiencia, alla por los años cincuenta.


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