Viene llegando a Cuba el Huracán Ike

Para las familias que tenemos chicos en casa, resulta doblemente preocupante la llegada de un evento de tal categoría a nuestro territorio; ya vemos cada pocas horas al Doctor en Ciencias José Rubiera impartiendo sus detallados partes, que ayudan a conocer la situación futura a que nos abocamos, por lo cual comparto en estos momento algunas ideas que pueden ser preocupación de otros padres.

 v Preparar bolsa con medicinas y primeros auxilios, así como alimentos que no necesiten cocinarse (conservas, compotas, jugos, panetelas, pan, galletas, mayonesa, jamonada, leche en polvo, etc.) y guardar recipientes para su rápida confección.
v Tener actualizados los medicamentos habituales de toda la familia, y en lugar visible.
v Evitar niños fuera de casa. Aunque la costumbre en Cuba es bañarse en los aguaceros de verano, esto no es precisamente un ‘aguacero de verano’.
v Invitar a los más pequeños a prepararse para el paso del ciclón. Ellos pueden ayudar a clavetear puertas y ventanas, rellenar lámparas de aceite, poner mechas en ellas o pilas en las linternas, cubrir cristales con bandas engomadas, destupir tragantes, recordar asuntos importantes, conocer dónde se encuentran artículos de primera necesidad en estos casos, etc.
v Si debemos evacuarnos, comentarles previamente a los chicuelos acerca de la travesía, la posibilidad de no regreso inmediato al hogar, y permitirles que lleven consigo algún juguete querido portable.
v Si por el contrario, hemos de compartir nuestra casa con otros familiares, vecinos o amigos, hablarles a los pequeños sobre la necesidad de ser amables y hospitalarios y de repartir los recursos con que contamos con los que vengan.
v Permanecer vestidos nosotros y ellos el mayor tiempo posible, para en caso de declararse una urgencia, no tener que perder tiempo en hacerlo.
v Proteger y vigilar la salud de las abuelas y los abuelos, estas emociones fuertes pueden perturbarlos en grado máximo, y esto, por supuesto, también afectará emocionalmente a los retoños.
 

 

Chicos escondidos

Chicos escondidos

v Evitar discusiones, regaños y peleas, los críos también se ponen nerviosos al percibir instintivamente los mismos infrasonidos que hacen a los peces refugiarse en el fondo del mar cuando se acerca una tormenta. En cambio, podemos contarles historias, responderles curiosidades, crear juegos imaginarios, mostrarles sombras chinescas a la luz de linternas o lámparas, interpretar canciones, y mil juegos más, con el fin de entretenerlos y aliviar tensiones en nosotros mismos.

 

 

 

 

Solo tomando estas y otras medidas con antelación suficiente, se mantendrá la alegría de la infancia en todos los hogares, tan necesaria aún en los peores momentos para darnos fuerza a los adultos que los amamos.

 

 

 

 

 

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