Una agradable sorpresa de fin de curso.

Este viernes 4 de julio, las escuelas primarias de toda Cuba celebraron el final del curso docente 2007-2008, así que felicitamos a todos los niños y niñas cubanos por sus buenos resultados académicos, y que sigan estudiando mucho, para saber del mundo y que nadie los engañe.

Primero ocurrió un festejo general primeramente en los patios centrales, donde los alumnos de tercer grado recibieron su pañoleta roja. Más tarde se pasó a las aulas, donde se entregaron los diplomas y certificados de notas, con gran alegría de padres y alumnos.
Pero en la escuela primaria “Saúl Delgado” perteneciente al municipio Plaza de la Revolución de la capital cubana, sucedió algo sorprendente.
Al acto de puesta de pañoleta precedieron bailes y cantos de los pioneros de otros grados, así como la presentación de la rueda de casino de la escuela, y del conjunto musical organizado y dirigido por los jóvenes instructores de arte que laboran en el plantel. De repente, antes de concluir el acto central, sorprendió a todos la presencia de otro grupo musical, esta vez constituido por los maestros de distintos grados y con la participación especial de la directora en funciones, la metodóloga Anisia Baltrell, quien, micrófono en mano, deleitó a los presentes con canciones tradicionales y boleros que merecieron la ovación cerrada de la singular concurrencia.
Bésame mucho, de Consuelo Velázquez; Solamente una vez, de Agustín Lara; y Quizás, quizás, quizás, de Osvaldo Farrés, fueron algunos de los títulos que con melodiosa voz regaló a padres, educadores y educandos la máxima autoridad de la escuela.
Este acto sui generis sucede cuando el país dedica sus mejores esfuerzos a reforzar la identidad cultural y artística nacional cubana y latinoamericana, llevando a los más jóvenes lo mejor de nuestra cultura, lo más autóctono; frente a la omnipresencia de mecanismos globalizadores y neoliberales de penetración e imposición de cánones ajenos, muchos de ellos de muy mal gusto, por cierto. Por eso fueron tan bien acogidos esos boleros de siempre, y la función educativa y orientadora de los profesores se expandió hacia zonas que siempre deben estar cubiertas, como felizmente sorprendió a todos.
Muchos de los allí presentes desearon que, para el futuro, la opción se repita y se solidifique, en pro de la formación de nuestros niños, o lo que es lo mismo: en pro del futuro. Sugerimos desde aquí que otros centros educacionales tomen ejemplo y ofrezcan variadas maneras de afrontar hechos culturales semejantes y necesarios como el acto de fin de curso sucedido en la escuela primaria cubana “Saúl Delgado”. Y por supuesto felicitamos a Anisia Baltrell, además de por su magnífica y bien entonada voz, por su ejemplo y buen papel al frente de la escuela que dirige. 

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