
"Sueño azul", de José Manuel Espino
Dicen quienes lo conocen personalmente que aún lleva en el alma un chiquillo pelirrojo, lleno de imaginación y fantasía. Lo describen así en numerosos prólogos de sus obras. Quienes no lo conocen en persona, a veces pueden no entenderlo.
Conocí a un niño de cabellos de fuego. Se nombraba Yandi y en la escuela sus amigos le llamaron siempre Zanahoria. Él nunca se acomplejó, era por cariño y confianza. Le gustaba el estudio y escuchar cuentos, leídos o narrados. Siempre sacaba buenas notas.
Juntos la pasábamos muy bien. Cuando su mamá lo llevaba a la oficina, me lo entregaba, riendo: “Ahí tienes a tu sobrino”.
Cuando leo la obra de Espino (Alí Babá y las cuarenta ilusiones, Sueño Azul) pienso en mi “sobrino”, que ahora vive en España y es casi un hombre. Los pelirrojos cubanos son tan infrecuentes que es típico en ellos sentirse distintos. Si la fantasía hace presa en ellos, pueden tornarse creadores tan singulares como el autor de quien les hablo.
Hace unas noches les leí a mis hijos El libro del bosque encantado, editado por Gente Nueva dentro de la colección Pelusa, del 2008. Leer el resto de esta entrada »