
De la tradición médica en Cuba: Monumento en la Necrópolis de Colón a los Ocho Estudiantes de Medicina, crimen del colonialismo español.
Cuando vamos al médico, siempre tratamos de llevarle algo, aunque sea un pomito de café recién colado o un refresco. Los doctores cubanos generalmente son muy sacrificados, terminan guardias y van para consulta, así sin dormir, pues además de atender sus deberes, cubren a los pacientes de sus colegas que se encuentran cumpliendo misión en otros países.
La Médico de Familia de mi zona una vez tuvo a su cargo ¡cinco! consultorios llenos de pacientes. Estaba flaca que no se veía, y tenía los nervios disparados, pues vive sola con su hijo de edad escolar. Es una mujer arriesgada y muy profesional, que nunca dice NO a su sagrado juramento hipocrático, y se toma los casos de sus pacientes cual si fueran familiares. La gente no tiene mucha consideración con ella: van a tocarle a la puerta a las doce de la noche para saber qué le dio un análisis, o la interceptan el domingo en la cola del pan, en vez de esperar a la consulta, como debe hacerse. Leer el resto de esta entrada »