
El maestro Juan Piñera, autor de la música tema del programa infantil y guionista y director de otros espacios de la planta.
Muchos niños en el mundo aprecian la música, la mayoría desde un punto de vista lúdico, aprendido desde edades preescolares mediante canciones, nanas, versos rimados, juegos de palabras, sonidos producidos con juguetes; otros pocos, acompañados de sueños profesionales muy serios que apuntan al futuro y que exigen instrumentos reales…. Y costosos.
En Cuba el estudio de la música se convierte para algunas familias en una prometedora y expectante solución económica a largo plazo, pues los padres planean con frecuencia dedicar a los retoños a la música popular con el fin de ganar fortuna y la posibilidad de viajar, prácticamente nula para los cubanos actuales. Claramente te dicen en las escuelas de arte que el muchacho o la muchacha “estudiará un poco pero luego se meterá en una de esas orquestas para ganar dinero y fastear”, como se le dice popularmente a los viajes. Aunque estas razones no parezcan muy “elevadas” para muchos, es el remedio que busca el cubano de a pie para ampliar su horizonte siempre acuático, y los hijos son promesas para realizar lo que los padres no pudieron lograr.
En los tiempos de los grandes músicos llamados hoy clásicos (siglos XVI al XIX aproximadamente) ya se trataba la educación de los descendientes en esos términos, recordemos las exhibiciones montadas por el padre del pequeño Wolfgang Amadeus con los mismos fines, sólo que en otra época. Pues muchas de las obras del genio austriaco fueron muy populares antes de consagrarse con el paso del tiempo, cosa que las personas olvidamos con frecuencia, sólo porque en 1700 vestían de encajes y pelucas y ahora en mezclilla y rapados.
Sin embargo, aún existen niñas y niños que se ven reflejados Leer el resto de esta entrada »