
Camilo Cienfuegos
Esto que voy a contar, sucedió a finales de 1960.
A la escuela donde mi abuela daba clases, enviaron un retrato, muy bien pintado, del Comandante Camilo Cienfuegos, de dimensiones enormes. Lo colgaron en la Dirección, en la única pared que no tenía murales, tablas de control y otros artefactos que, sabemos, hay en cualquier dirección escolar primaria. Frente al cuadro, sin proponérselo nadie, quedó el pupitre donde se sentaban los estudiantes castigados que las maestras llevaban desde las aulas.
Una vez trajeron a una niña con los moños desechos por una pelea y la sentaron a “hacer líneas”, en el pupitre de la Dirección. La directora trabajaba en su buró, observándola de vez en vez, hasta que la empezó a notar intranquila. Leer el resto de esta entrada »