En Quinta Avenida y 60, Miramar, Ciudad de La Habana, se encuentra esta institución, muy visitada por niños y adultos, por familias enteras, por parejas de enamorados. Ubicada a la orilla del mar, es una opción agradable para los meses de verano o las vacaciones breves de la escuela.
El Acuario abre sus puertas desde por la mañana hasta por la noche, con variadas ofertas gastronómicas y de entretenimiento. Los días laborables se convierte además en respetable centro científico, en cuyas instalaciones se desarrollan eventos tanto de mayores como de niños. Su taller científico infantil es loable, por la labor ecológica y educativa que realiza.
El espectáculo de los delfines es uno de los más gustados.
Jóvenes entrenadores y un alegre animador hacen pasar a todos un rato muy divertido. Los niños presentes tienen la oportunidad de interactuar de cerca con los nobles animales, de reír con sus gracias y conocer de sus vidas a través de curiosidades biológicas que son narradas por el personal.
Los delfines se descubren como seres muy inteligentes, bailan al son de la música con pelotas, aros, van a reclamar su alimento y se relacionan amigablemente con sus presentadores y especialmente con los niños.
Los delfines también hacen gala de su fuerza bruta: cargan a uno de sus entrenadores, lo pasean por el estanque, lo lanzan sobre una cuerda, lo halan a remolque, y mil acrobacias más, muy aplaudidas por el entusiasmado público.
Además de los delfines, en el Acuario Nacional de Cuba hay espectáculos de Ballet Acuático, donde se recrean historias de hadas, brujas, príncipes y princesas. Los protagonistas son bailarines especializados en Nado Sincronizado. La puesta en escena es hermosa y difícil de lograr, pues transcurre… en una piscina.
También hay otro espectáculo: el de los leones marinos.
Los leones marinos semejan focas pero no lo son. Si quieren enterarse de por qué, deben visitar este espectáculo, donde además de disfrutar de sus ocurrencias y gracias, les serán revelados muchos secretos de estos curiosos animales.
Apalusos, carcajadas, demostraciones de equilibrio y vocalizaciones son algunas de las maravillas con que cuenta este espectáculo, muy bien llevado por los entrenadores, quienes rivalizan en broma y hacen graciosas competencias, dividiendo al público en dos equipos.
Otras opciones de esta instalación capitalina son los recorridos por las peceras y estanques donde se guardan distintos especímenes de animales marinos. Hay tortugas, calamares, pececitos multicolores que alegran a los más pequeños, anémonas, y muchos recordarán al Nemo de Disney al ver a los peces payaso. También temblarán con este tiburón….
Otros se preguntarán qué hace esa langosta asomada al cristal, mirándonos con la misma extrañeza que nosotros a ella.
Podemos finalizar nuestra visita al Acuario con una merienda o un almuerzo en el restaurante del lugar. Los precios siguen siendo elevados para el cubano de a pie, así que también se puede llevar merienda desde la casa y acampar a la sombra, o al sol en estos días de frío, en el mirador que hay para estos efectos, desde donde se puede contemplar el mar hermosísimo.
Nos vemos en el Acuario.












diciembre 11, 2011 a las 2:19 pm
hola soy madre de un niño especial somos de costa rica estamos intersados en llevar en enero a nuestro hijo para que reciba terapia necesitamos informacion mi correo es evelynam09@gmail.com