
¡Goloso!
Me comentaba un médico viejo que en la actualidad se presta muy poca atención a las hormonas. El valioso e importantísimo sistema de glándulas que posee el cuerpo humano pasa a un plano último en los últimos tiempos, a nivel mundial, cuando son esas estructuras las que influyen enormemente y a veces determinan nuestro comportamiento diario. Por supuesto que no se refería solamente a nuestra orientación sexual. Pues no tenemos sólo glándulas que integran el sistema reproductor sino muchas otras que manejan cuestiones como el sueño, la alimentación y hasta los latidos cardíacos y la presión sanguínea.
Una de estas glándulas que está directamente involucrada con nuestro aspecto físico y mental es la tiroides, frecuentemente olvidada ante la tan mentada obesidad, problema éste muy socorrido para sustentar campañas publicitarias contra el consumo de proteínas, carbohidratos y grasas naturales, tan necesarios para la salud humana como las vitaminas y los minerales presentes en las frutas y verduras. Con este principio se colocan en el mercado bebidas, alimentos y medicamentos peligrosamente procesados para “evitar” la temida obesidad. Y se engaña a las personas. Y se les daña.
Una amiga mía, madre de familia, padecía sobrepeso; estuvo loca, haciendo dietas y ejercicios, desmayándose, tomando goticas de todos colores y hierbitas de todos los olores porque alguien le dijo que estaba obesa. Finalmente un buen galeno le investigó la glándula tiroides. Resultó que tenía la TSH baja y era esta hormona la que la llevaba a la depresión, al cansancio y a engordar, prácticamente sin comer nada. Hipotiroidismo.
También conocí una adolescente nerviosa, al punto de ser tratada por Psiquiatría durante meses; delgada al extremo, con temblores y pesadillas, que comenzó a tratar mal a sus hasta entonces adorados padres; terminó con su novio, fracasó en sus estudios, volvió enemigos a sus amigos. Conclusión de investigaciones clínicas: problemas con la glándula tiroides. Tenía la TSH demasiado elevada y esos eran sus efectos: aunque comiera mucho no podía engordar ni una libra, y sus nervios estaban a punto de estallar. Hipertiroidismo.
Bien tratados, ambos casos recuperaron la salud. Así lo vi y así lo cuento.
El mito de la gordura es como el mito del huevo y el colesterol, o de la carne y la cirrosis. O de la leche y el cáncer. Pura publicidad para nosotros, los ingenuos del montón. Buscar el origen del mal, en cualquier caso, es buscar la cura; y eso es la salud.
Quisiera alertar con esto a muchos padres y a muchas madres que prohíben a sus hijos la ingestión de determinados alimentos o golosinas por el miedo a la obesidad, y los desgastan matriculándolos en tres deportes a la vez con tal de que no engorden. Conozco además a niñas y a niños gordos que poseen una elasticidad extrema, y a flaquitas y flaquitos artrósicos, que no pueden ni levantar un pie, y que necesitarían de una buena práctica deportiva para ganar masa muscular y flexibilidad.
Nuestro aspecto exterior y el de nuestros hijos, generalmente no dice mucho. Alimentémosles bien, démosles vitaminas, y sobre todo, investiguemos a fondo, con ayuda de los buenos especialistas, las causas de su gordura o delgadez; de su falta de apetito y deseos de jugar, o por el contrario: de su excesiva “energía” nerviosa, nada saludable. Como decía mi abuela, todos los extremos son malos, y todo tiene su por qué.
Igual sucede con esas adolescentes anoréxicas, pues eso tampoco es sano: trae anemia, debilidad, enfermedades y hasta cáncer.
Una vez más llega en mi ayuda Antoine de Saint Exupéry: “Lo esencial es invisible para los ojos. La belleza está en el corazón”. También está en las hormonas.

Octubre 7, 2009 a las 1:06 am
tengo 43 años y casi como muy poco y sano. En menos de un año, subi 10 kilos sobre todo en el abdome.
Que hago? es falta de una hormona?
en que alimentos se encuentran las hormonas que me faltan?
Gracias.
Octubre 7, 2009 a las 4:22 pm
Pienso que debe usted visitar al especialista en Endocrinología, que es el médico que trata el sistema endocrino humano, es decir, las glándulas y hormonas. A través de una prueba de sangre y en dependencia de los resultados que aparezcan, será usted tratada y así se verá qué proceso metabólico está afectado.
Hasta donde yo sé, no se adquieren hormonas a través de los alimentos, como las vitaminas, las proteínas, los minerales. El sistema endocrino (hormonas) interviene en el metabolismo del cuerpo y en la absorción de esas sustancias alimenticias, pero no se “adquieren” las hormonas desde fuera.
Le deseo salud y suerte. Espero haberle ayudado.
Gracias por comentar.